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Basílica Saint Denis

El adorno de la iglesia: las vidrieras

De las vidrieras del siglo XII sólo quedan en Saint-Denis cinco ventanas y algunos elementos retirados en 1997 para su restauración y sustituidos actualmente por películas fotográficas.

En el siglo XII se contrataban los servicios de un maestro vidriero para el mantenimiento de las vidrieras. Esto era extremadamente raro. Al parecer, las vidrieras costaron más que el propio edificio de piedra. Los temas representados en ellas eran ricos, complejos y estaban destinados esencialmente a los monjes eruditos.

Los temas principales de la fachada occidental del siglo XII, que presenta el Antiguo Testamento como prefiguración del Nuevo, culminan en la ventana que ilustra la vida de Moisés y en la que el abad Suger denominó ventana anagógica, es decir, la que "lleva hacia arriba". La capilla de la Dama presenta el tema del Árbol de Jesé, que siguió siendo famoso durante toda la Edad Media. Esta genealogía simplificada de Jesús es la que se encuentra al principio del Evangelio según San Mateo. 

Las vidrieras de las partes superiores del edificio, encargadas por los arquitectos Debret y Viollet-le-Duc, fueron realizadas en el siglo XIX.


Las vidrieras de las palmetas superiores del edificio son creaciones del siglo XIX realizadas por encargo de los arquitectos Debret y Viollet-le-Duc. Los vidrios medievales de las ventanas superiores habían sido destruidos durante la Revolución para recuperar el plomo. En las partes superiores del coro, las vidrieras cuentan la historia de San Dionisio y varios episodios de la historia de la basílica. En la nave, la larga galería de reyes y reinas termina en dos enormes rosetones. El rosetón sur es una estructura de piedra de más de 14 metros de diámetro y se dice que fue un modelo para el de Notre Dame en París. La verdadera rueda de luz representa, en torno a la figura central de Dios bendiciendo a unos ángeles, los doce signos del Zodiaco que representan el curso del sol y las 24 tareas agrícolas que tienen lugar durante el año. La Rosa del Sur ha sido renovada en 2020.

El vidrio de color, muy raro en la época medieval, se acentúa con la luz. San Bernardo lo comparó con la Virgen María. La luz lo atraviesa sin destruirlo, al igual que la Virgen dio vida a Jesús permaneciendo pura. Esta comparación demuestra gran parte del interés que suscitan las vidrieras. Su función de enseñanza de la teología dirigida a una población mayoritariamente analfabeta se combina con el asombro espiritual creado por miles de pequeñas manchas de luz coloreada. En conjunto, las vidrieras consiguen conferir al edificio la imagen de una ciudad fabulosa que puede compararse con la Jerusalén celestial.

En el siglo XII, cuando se reconstruyó la iglesia abacial, los pintores de vidrieras crearon un cristal de cobalto: "el azul de Saint-Denis" o "el azul Suger". Esta técnica viajó de obra en obra y se utilizó en Chartres y Le Mans. Llegó a conocerse como "el azul de Chartres" y "el azul de Le Mans". Este color azul se vio en varias vidrieras de la segunda mitad del siglo XII y principios del XIII. Para más información, puede consultar el libro Bleu : histoire d'une couleur de Pastoureau.



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